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Cómo es vivir viajando

Cómo es vivir viajando
Gabriel D'Angelo

Terminar el secundario; entrar a la universidad y recibirse; encontrar un trabajo; levantarse todos los días camino a ese trabajo; tomar el bondi, subte o auto; llegar; trabajar ocho, nueve horas; ir al gimnasio o realizar alguna otra actividad; volver a casa; cenar; y a la cama. Esperar el fin de semana y anhelar las vacaciones todo el año para poder viajar. Esa podría ser la rutina de muchas personas que tienen el ritmo de vida “más común”, al que esta sociedad nos tiene acostumbrados.

Pero no son todos los que les gusta vivir de esta manera. Otros, en cambio, se animan a vivir viajando. Vivir para viajar, viajar para vivir. Esa es la cuestión. Distanciados de la rutina, de lo predecible del día de mañana, aburridos quizás por volver siempre al mismo lugar, de ver siempre las mismas caras tal vez, se animan a pasar los días de un destino a otro.

¿Qué lleva  una persona a pegar el salto y dejar la rutina conocida por un viaje sin regreso ni destino cierto? Eso le pregunté a Sergio López, que vive viajando hace seis años y todavía no piensa en parar. Los miedos, las dificultades, lo bueno, lo malo de vivir viajando en primera persona.

Gabriel D´Angelo- ¿Hace cuánto que vivís viajando?

Sergio López– Estoy viajando desde 2010, igualmente una vez por año, o año y medio vuelvo para Buenos Aires de visita por un mes más o menos y también viajando entre lugar y lugar paro un tiempo, pero generalmente me estoy moviendo, me gusta viajar lento y recorrer lo más posible de un lugar.

GD-¿Qué hacías antes de viajar?

SLAntes de viajar estaba en Buenos Aires y vivía como se vive ahí, estaba en pareja, trabajaba en microcentro, los fines de semana me juntaba en casa con amigos o salía, esperaba el verano para irme de vacaciones. Y la verdad que descontando las cosas que a nadie le gusta de vivir en ciudad, me gustaba mucho estar ahí, disfrutaba mucho todo lo que hay para hacer en Buenos Aires.

GD-¿Qué te motivó a cambiar de vida y viajar?

SL– Mis primeras motivaciones fueron la curiosidad, el querer romper con la rutina, ponerme un poco a prueba y cambiar el estilo de vida. A pesar de que me gustaba la vida en la ciudad, algo empezó a incomodarme, siempre tenía la sensación de que hiciese lo que hiciese no me sentía satisfecho, personalmente me sentía bien y no sentía que me faltasen cosas, pero si me ponía un objetivo o quería algo, lo alcanzaba o lo compraba y el sentirme satisfecho duraba poco, algo sentía siempre que me faltaba. Al principio decidí hacer un viaje de ocho meses para probar, después las motivaciones fueron cambiando y decidí seguir (todavía estoy viajando); lo que mantengo es la curiosidad, y creo siempre va a estar ahí.

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GD-¿Qué lugares visitaste?

SL– Primero estuve en Nueva Zelanda un año y pico, después volví para Argentina y recorrí casi todo el país en casi dos años de viaje, después de eso me fui para Brasil en donde viví poco más de dos años-también recorriendo mucho-, y ahora estoy en Europa, con ganas de ir para Sudáfrica.

GD-¿Cómo te mantenés económicamente mientras viajas? ¿Trabajás? ¿De qué?

SLTrabajo como todo el mundo, solo que menos tiempo al año, cada tanto paro por unos meses en un lugar que me haya gustado y me busco un trabajo. Tuve los trabajos más variados, desde construcción a barman, pasando por fumigador y camarero, pero últimamente solo busco de recepcionista en hostels, hoteles o posadas. Elegí hacer eso porque en casi cualquier lugar del mundo hay un hotel o lugar para hospedarse, a veces puedo intercambiar el trabajo por la estadía y también estoy en contacto constante con gente que viaja. Igual no es la única manera de mantenerse en el viaje. Yo elegí esta manera pero conocí a mucha gente que se dedica a otras cosas: están los que ejercen su profesión como chefs, fotógrafos, o dando clases de idiomas, deportes, etc. Gente que trabaja desde la compu haciendo desarrollo web, y también hay gente que no necesita conseguir siempre un empleador, los que llevan su oficio como los artesanos y artistas, músicos, bailarines que dan shows, pintores o dibujantes que van dejando obras por el camino.. Otros hacen woofing, que es trabajo en granjas orgánicas, por alojamiento y comida. Hay miles de maneras de viajar, todos tenemos cualidades para aprovechar y tenemos cosas que nos gustan hacer, pienso que solo es cuestión de encontrar cual es la manera para cada uno.

GD-¿Cuáles son los beneficios y las desventajas de vivir viajando?

SL– Siento que el tema de los viajes es muy personal y que cada uno vive esto a su manera, seguramente para cada persona que viaja los beneficios y desventajas sean distintos. En mi experiencia, los beneficios fueron muchos, demasiados para escribirlos diría, los más grandes son la libertad que se experimenta y cómo el viajar me enseña cosas sobre mí mismo. Es un aprendizaje permanente, uno está mucho tiempo en contacto consigo mismo y así aprende a conocer, a querer, dar, recibir, aceptar y perdonar cosas propias y ajenas. También, aparte de aprender sobre otras culturas, diferentes tipos de personas, religiones y de abrirte la cabeza, viajando uno crea conciencia sobre la impermanencia de las cosas en la vida, cuando te acostumbrás a despertarte en un lugar que no es el mismo de ayer y quizás distinto de mañana, cuando a veces te toca ganar o perder cosas que tienen valor sentimental en el camino, o cuando conoces a alguien con el que sentís que podrías ser amigo toda la vida y quizás jamás puedas volver a compartir un rato, uno se da cuenta de lo efímero que es todo. Entonces se empieza a vivir más en el presente, a disfrutar más el hoy y lo cual es muy difícil. Y la principal desventaja, a mi parecer, es el estar lejos de los afectos, en mi caso siento que no podría haber hecho ningún viaje sin el apoyo y el cariño que me están dando mi familia y amigos permanentemente, el tenerlos lejos físicamente a veces se siente bastante, todos tenemos días buenos y malos, y en esos momentos se vuelve difícil no tener a un familiar o un amigo cerca, se hacen grandes amigos viajando y gente a la que uno podría llamar familia pero hay veces que uno necesita esa persona que sentís que te conoce de toda la vida. También se siente mucho el tema con los más pequeños, si uno tiene sobrinos, ahijados, hermanos menores, es duro ir viéndolos crecer por Skype o por fotos, cuando uno vuelve son tan notorios los cambios que es donde más se nota y se siente el paso de tiempo mientras uno no estuvo ahí.

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GD-¿Todos podrían vivir viajando o hay que tener una personalidad especial?

SLNo pienso que haya que tener nada especial para viajar, me parece una cuestión de elecciones personales, la incertidumbre que uno experimenta en algunos momentos del viaje, sin saber cómo o donde será el próximo destino no es para todo el mundo, estamos acostumbrados a ser más estables, dejamos de ser nómadas hace miles de años, no tener todo por seguro puede dar mucha ansiedad y miedo a veces, hay personas que son felices toda una vida sin salir de su zona de confort y eso está bien, es totalmente normal, la idea no es pasarla mal o forzar una situación.  Pero si elegís viajar cuando das el primer paso te das cuenta de que los miedos y ansiedades son todos límites que nos ponemos nosotros mismos. El pensar en que hay que tener una personalidad o cualidad especial sería poner limitaciones también y para vivir viajando no pienso que existan límites. Ni de edad, ni sexo, color, religión, ni siquiera en el sentido de las oportunidades que tenemos, mucha gente cree que sólo se viaja para “salvarse” en otro país de la situación económica del país propio, o que sólo viaja el que tiene un status económico determinado, por suerte cada vez es más la gente que sale a viajar y derriba esas barreras, en los últimos dos o tres años creo que se puso un poco de moda, se muestra como el sueño de todo el mundo, vivir de vacaciones, se ven muchas placas en las redes sociales con fotos de lugares paradisíacos con frases motivadoras, hay cada vez más blogs de viajeros y me parece esto hizo que se idealice mucho algo que en realidad es un poco más sacrificado y hace que por ahí algunas personas se decepcionen un poco cuando finalmente se animan y desisten pronto de seguir viaje por pensar que no están hechos para ese tipo de vida, igualmente para ese momento aunque no lo vean ya ganaron mucho en experiencia, por suerte nunca se va a poder cambiar lo que es viajar, es el viaje lo que cambia a la gente.

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GD-¿Alguna anécdota divertida para contar?

SL-Anécdotas hay varias, elijo una que aparte de que fue divertida, es un gran ejemplo de cómo cuando uno viaja las cosas pueden cambiar de un día para otro. Estábamos viajando con la que era mi pareja en ese momento por Manaus, en el estado de Amazonas brasilero. Una ciudad bastante grande que queda en el centro de la selva y tiene millones de habitantes, tiene de todo, shoppings, cines, zoológicos, etc. La idea era entrar en la selva, así que nos quedamos unos días en la ciudad averiguando la mejor manera de llegar. En la última noche de esos días en la ciudad, nos enteramos de que había una ópera en el teatro amazonas de entrada libre, un teatro que tiene más de doscientos años y es uno de los monumentos más importantes de Brasil, así que no nos lo podíamos perder. Asistimos a una representación de “Las bodas de Fígaro” y fue muy bueno. A la mañana siguiente, agarramos nuestras cosas y arrancamos viaje, hicimos cuatro horas y pico de viaje (entre auto, barco, camioneta y lancha de alta velocidad), para meternos unos 300 km en la selva. Esa primera noche ahí, el dueño de la casa donde nos hospedaban, que nos hizo de guía los días dentro de la selva, después de la cena nos llevó a cazar yacarés (caimanes). Así que fue muy divertido y extraño el contraste de estar una noche en un teatro con más de 500 personas, muchos de traje o vestidos largos y a la noche siguiente solo tres personas, en una balsita en la oscuridad, con la única luz de una linterna frontal del guía en el medio del río Amazonas, buscando yacarés.

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GD-¿Por qué recomendarías a la gente que se anime a cambiar y lanzarse a viajar?

SLSiempre voy a recomendar viajar. En primer lugar, porque es algo que no se puede explicar ni en un texto, ni con una película, ni en una canción; no hay manera de explicar el sentimiento de libertad que se experimenta con palabras. Para comprenderlo hay que experimentarlo, así sea un mes o sea un año, sea muy lejos o cerca, obviando los lugares y las personas increíbles que uno puede llegar a conocer. Pienso que el viajar es una de las experiencias que más te pueden cambiar como persona. Si la gente fuese consciente del giro que pueden tomar las cosas con solo comprar un pasaje, las prioridades serían otras. Cuando viajás, nada te ata, ni física ni mentalmente, y no es como un escape de la realidad o vivir una realidad paralela, yo creo que es una manera de hacer todo lo contrario, es tomar las riendas de tu vida y decir: “Quiero hacer esto, voy a hacer esto” , y no lo que dicen que tenés que hacer, ni lo que dicen que podés hacer. Viajar es sentirse verdaderamente capaz de hacer cualquier cosa que se te ocurra, viajar es un soñar despierto todo el tiempo.

 

 

Comments

  1. Sergio Secco

    Excelente nota. Felicitaciones!! Hace mas de un año que deje la rutina de la ciudad y salí de mi casa con la mochila al hombro sin fecha de regreso y coincido plenamente en lo que dicen que es e implica viajar. Hay un dicho que dice “Los barcos están seguros en el puerto, pero fueron hechos para navegar”. Solo hay q zarpar, el viento luego te llevara donde debas llegar, no hay que temer.

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