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Dioses entre nosotros de la mano de Neil Gaiman

Dioses entre nosotros de la mano de Neil Gaiman
Tincho Mérola

American Gods era uno de esos libros que muchas veces escuchaba nombrar sin entender muy bien de qué se trataba. El título en sí tiene un magnetismo inmediato sobre cualquiera que se haya pasado buena parte de su adolescencia sumergido en novelas de fantasía, pero nunca llegué tener una idea concreta sobre el argumento de la (para algunos) obra maestra de ese genio moderno de la ficción llamado Neil Gaiman. Esta novela escrita en 2001 cuenta sin embargo con la que considero una de las mejores premisas para una novela de fantasía y una vez que leí la primera reseña no pude esperar a entrar al querido Book Depository a encargar una copia para ya.

American Gods, Neil Gaiman

¿Qué pasaría, plantea Gaiman, si los dioses en los que creyeron todas las generaciones pasadas no desaparecieran una vez que ya nadie creyera en ellos, sino que permanecieran en este mundo viviendo como humanos, mendigando cualquier forma de adoración que pudieran tomar de nosotros? ¿Se imaginan un Zeus lavando copas en un bar palermitano? Algo así es lo que sucede con Odín, Shiva, Anubis y un sinfín de otras deidades, mitos y seres fantásticos que Gaiman sitúa a lo largo y ancho de los Estados Unidos (la América del título, como tantas otras veces, se circunscribe solo al norte) en una “Road Story” fantástica. Realidad y fantasía se superponen en todo momento con tanta naturalidad que resulta inevitable, después de leer apenas unos capítulos, empezar a mirar a los desconocidos por la calle preguntándonos si ellos también no serán en realidad algún ser divino caído en el olvido por el paso del tiempo.

Pasado Vs Presente

OK, la premisa es atrapante pero… ¿la historia está a la altura? Yo diría que la supera por mucho. Neil Gaiman, que con The Sandman ya había demostrado su capacidad para insertar seres mìticos en el mundo actual, juega permanentemente con el cruce entre lo real y lo imaginario. No le falta experiencia en eso, ya en Neverwhere y Stardust trabajaba esa misma idea aunque en American Gods la escala es mucho mayor. Shadow, protagonista humano de esta historia, recorre de una punta a la otra de un Estados Unidos en descomposición. Allí los seres míticos arribados con diversas oleadas de inmigrantes sobreviven como pueden al avance irresistible de los Nuevos Dioses, que representan el consumo, la tecnología, el lucro; todas esas cosas a las que rinde culto la Norteamérica actual.

American Gods among crowd

El relato es vibrante, lleno de intriga y acción, pero a la vez invita a una reflexión constante acerca de por qué aquellos dioses tan venerados en el pasado perdieron su lugar en el mundo actual. ¿Nos hemos vuelto más escépticos o solamente cambiamos de objetos de adoración? No sorprende que Gaiman no se meta mucho con las religiones formales. Más allá de algunos guiños como la existencia de muchos “Jesuses” (blanco, negro, católico, protestante; según la creencia de cada uno), Gaiman se centra en el mito popular, en las creencias más arraigadas a lo cotidiano y a lo folclórico. El mensaje termina siendo algo así: la modernidad nos está haciendo olvidar el folclore, pero este no está dispuesto a rendirse tan fácil.

American Gods de carne y hueso

Se especuló mucho sobre qué formato tendría una adaptación live action de la obra de Gaiman, pero quien finalmente ganó la pulseada fue Amazon. En 2017 el servicio de compras online estrenó la serie del mismo nombre en su plataforma de streaming. Como no tuve oportunidad de verla aún sería injusto hacer algún juicio de valor, pero las críticas han sido muy buenas y el trailer hace un buen trabajo convenciéndome de darle una oportunidad.

Todas las fichas con Neil Gaiman

No es exagerado decir que el autor de American Gods ya es los mejores autores de fantasía de la era moderna. Entre sus novelas, cuentos, novelas gráficas y guiones de películas este incansable escritor se ganó un lugar entre los grandes. Yo me crucé con él de casualidad gracias un fantástico libro de historias cortas llamado Fragile Things en los que Gaiman entrega en pequeñas dosis aquello que hace de American Gods una novela tan atrapante: encontrar pequeños detalles de fantasía en el mundo que nos rodea.

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