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Daredevil, más que una moda

Serie Daredevil
Tincho Mérola

Confieso que cuando decidí ver Daredevil no fue interés auténtico, sino puramente por la confluencia de dos tendencias que se encuentran en pleno auge. Por un lado, las series de TV (u on-line) están viviendo su era dorada. Desde que HBO decidiera apostar fuerte por las historias de calidad en episodios hubo muchísimos que siguieron su ejemplo y el éxito hoy en día es innegable: las series tienen producción impecable, actores de renombre y grandes audiencias que las respaldan con sus evaluaciones y sus billeteras. Algunas, como House of Cards de Netflix, ni siquiera necesitan llegar a la televisión para ser un éxito.

Por el otro lado está la imparable ola de los superhéroes. Empezó con películas inesperadamente buenas como Ironman y Batman, hasta alcanzar el mismo centro de la producción hollywoodense. Todos intentan subirse al carro: los grandes estudios de cine más que nadie, pero también empresas de videojuegos, de parques temáticos, de figuritas. Se toma cualquier personaje de cómics, por más oscuro que sea, y se le da su propia película a ver qué sucede. Si se sigue la fórmula de Marvel/Disney, el resultado es claro: millones en ganancias.

Si no hubiera sido por el arrastre de estos dos movimientos, nunca hubiera considerado ver la serie de Daredevil, o al menos no con tanta expectativa. Siempre me gustaron las historias de superhéroes, particularmente las de Marvel, pero sólo conocía a “el hombre sin miedo” por sus breves apariciones en la serie animada de Spiderman y por esa película de 2003 con Ben Affleck de la que no voy a hablar porque iría contra los estatutos de periodismo positivo de Recomendalo. Digamos que no eran grandes antecedentes, así que sin todo el “hype” generado por el estreno de Avengers Age of Ultron ni mi adicción a mirar cualquier cosa que me propuesiera Netflix, es difícil que la hubiese tenido en consideración.

El hombre sin miedo

Lo bueno que tiene esta era de las series es que por más que se trate de una moda, los productos en general están a la altura de las expectativas. Daredevil, por decirlo de forma concisa, la rompe. La rompe toda. Es el combo de acción+humor popularizado por Ironman y Avengers en su máxima expresión, pero trabaja mucho mejor sobre lo humano. Los personajes, pocos y con mucho tiempo en pantalla, son excelentes. Todos cumplen un rol determinante y llevan la historia adelante de una forma consistente.

Desde ya que el hombre sin miedo de la premisa está ausente en todo momento. Matt Murdock se enfrenta al crimen, pero no sin miedo, sino con una obsesión y una sed de venganza que nos hacen cuestionar en todo momento que se trate realmente de un superhéroe, por más querible que sea en su rol de abogado no vidente. Las secuencias de acción son su punto más alto, pero también la actuación de Vincent D’ Onofrio como el mafioso Wilson Fisk y la vulnerabilidad del protagonista, que inevitablemente termina con huesos rotos y múltiples heridas después de cada enfrentamiento contra el crimen.

Daredevil, bien acompañado

Un condimento extra que tiene esta serie es que desde el vamos se sabe que no será la única. Al igual que Thor, Capitán América y Hulk tuvieron su propia película para luego confluir en Avengers, otros personajes menores de Marvel tendrán su propia serie antes de unirse a Daredevil en The Defenders. Es difícil saber si Jessica Jones y Luke Cage estarán a la altura. Por lo pronto, alcanza con decir que la vara está muy alta.

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