Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Top

No Comments

El amante japonés

El amante japonés
Juli Cecere

Estoy disfrutando mi realidad de hombre maduro, por no decir viejo. Si me fuera a morir dentro de tres días, ¿qué pondría en esos días? ¡Nada! Me vaciaría de todo menos del amor. Hemos dicho muchas veces que amarnos es nuestro destino, nos amamos en vidas anteriores y seguiremos encontrándonos en vidas futuras. O tal vez no hay pasado ni futuro y todo sucede simultáneamente en las infinitas dimensiones del universo. En ese caso estamos juntos constantemente, para siempre. Es fantástico estar vivo. Todavía tenemos diecisiete años, Alma mía.

La última novela de Isabel Allende, El amante Japonés, que salió a la luz a mediados de 2015, enamora. Allende, luego de coquetear con el género policial en su obra, El Juegos de Ripper, volvió a hacer lo que mejor sabe, narrar historias de amor. Esas de amor tortuoso y conflictuado, de amantes separados por clases sociales y destinos opuestos, de amantes a través del tiempo, que se aman infinitamente, de amor tan intenso que duele.

El amante japonés, editado por Sudamericana, a través de sus más de trescientas páginas, narra la vida de Alma Belasco, y sus pasos en torno a su amante oriental, Ichimei Fukuda. Ella, hija de europeos, se ve obligada a emigrar a San Francisco por los desastres de las guerras, y llega a la casa de sus tíos, magnates de la costa oeste norteamericana. Él, de ascendencia japonesa y humilde, es el hijo del jardinero de la familia Belasco.

Este amor se gestará en la adolescencia, luego se separará durante la Segunda Guerra Mundial, cuando él y su familia son enviados a un campo de concentración, y se reencontrará años después. Su amor se irá entretejiendo de a poquito, en etapas, porque no importarán los matrimonios, los hijos, los nietos, solo importará el amor. Y de amor sí que sabe Isabel Allende, y lo plasma en El amante japonés.

Esta historia pone el foco en la nostalgia del pasado, en el amor que no fue, pero que después, también, siguió siendo, a escondidas del mundo, en una burbuja. Mediante Irina, también venida de Europa a San Francisco pero sin las comodidades de Alma, vamos conociendo la historia de los amantes, Alma e Ichimei. Ella y Seth (nieto de Alma) irán descifrando la historia de Alma Belasco, y enamorándose, claro. Amor es lo que sobra en la novela de la chilena.

El libro tiene varios condimentos que lo hacen una historia para enamorarse, y quedarse leyendo, tiene traición, amor del mismo sexo, prostitución y amistad. El amante japonés es una obra en donde Isabel Allende retoma sus raíces literarias, pero hecha luz al amor en la tercera edad, porque como explicó, “el amor y la amistad no envejecen”.

 

Submit a Comment