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Libertate: Hacé limpieza de placard

Libertate: Hacé limpieza de placard
Juli Cecere

Hace un tiempo descubrí lo terapéutico que es hacer limpieza de placard, y hasta puede llegar a ser una rutina esporádica de amigas con un mismo fin: liberación. Liberarnos de lo que no usamos, de lo que ocupa espacio, de eso que nos regalaron pero no nos convence, de eso que no es nuestro estilo, liberarnos para sentirnos más livianas.

La sensación post limpieza de placard es inigualable, es como cuando salimos del gimnasio con esa sensación de que hicimos algo bien, de que cumplimos nuestro pequeño gran logro. Cuerpo y mente agradecidos por lo que acaba de pasar.

La regla número uno para hacer orden y limpieza de placard es la clasificación. Por ejemplo, se pueden armar pilones de ropa/accesorios. Uno puede ser para donación, como en el caso del ejército de salvación o para la parroquia más cercana; otro puede ser para amigas (con su previo ‘ok’, la idea no es que esa ropa vaya rotando de dueña sin ser usada); otro de reciclaje (con unos tijeretazos, pinzas, tachas, quizás se podría usar), y el mejor de todos: el que se puede vender.

En Facebook hay por lo menos tres grupos para vender cosas: Deshacete en Palermo, Vende y comprá de todo acá y Vende y comprá lo que quieras acá. También se puede vender por los medios tradicionales: OLX, Mercado Libre y Ala Maula.

Asimismo, antes de comenzar con la clasificación para los pilones hay preguntas que no podemos dejar de hacernos en medio de la limpieza de placard:

  • ¿Uso esta prenda?
  • ¿Me queda bien?
  • ¿Realmente me gusta?
  • Hoy en día; ¿me la compraría?
  • ¿Cuándo fue la última vez que me puse esto?
  • ¿Está en buen estado?
  • ¿La voy a usar, y si es así, cuándo?

Luego de autorespondernos (sinceramente, por favor), comenzamos con la clasificación y luego con la división. La sensación de orden y limpieza, de liberación, de estar más consientes de lo que tenemos, y de deshacernos de lo que no necesitamos es impagable.

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