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Sevilla, la ciudad donde me cerró la historia

Sevilla, la ciudad donde me cerró la historia
Gabriel D'Angelo

En enero de 2013 estuve visitando la mina de Potosí, en Bolivia. Me metí por pasadizos escabrosos, oscuros y con poco oxígeno para ver en persona lo que era estar trabajando en en medio de una montaña. Me preguntaba cuánta riqueza habría allí como para justificar que alguien se someta al calor y a esas condiciones. Pero el fin justifica los medios y más cuando el fin es obtener plata, riqueza. Me preguntaba también hacia dónde habría ido tanta riqueza. En realidad la respuesta la tenía, la había leído en los libros, gran parte de esa plata había cruzado a Europa. A veces es mejor ver que leer para confirmar lo que a uno le habían contado, claro, y así fue como pude hacerlo en mayo de 2017 al visitar Sevilla.

Una calle en el casco histórico de Sevilla.

Cristobal Colón en busca de las indias llegó sin esperarlo a América, sin saberlo había descubierto el tesoro más grande que hubiera soñado el reino de España. Oro y plata en grandes cantidades es lo que el nuevo contienen te les dio a los reyes católicos que supieron hacerse de esa fortuna a fuerza de conquista y colonización de las nuevas tierras ocupadas entonces solamente por los indígenas.

Mientras en América salían los barcos llenos de recursos, en el viejo continente se los esperaba en la Ciudad que durante los Siglos XVI y XVII tuvo su época de gloria. Se trata de Sevilla, actual capital de la provincia autónoma de Andalucía.

A varios años de la caída del imperio español en América esta ciudad española es actualmente un fiel reflejo del poder que España obtuvo tras su llegada a América.

Un ícono:

Donde más se visualiza esto es en la fuerte presencia de la iglesia. En el casco histórico es posible visualizar hasta seis Iglesias en un radio de diez cuadras y, sobre todo, se destaca la presencia de la Catedral de Sevilla, la más grande de estilo gótico en el mundo.

La Catedral de Sevilla.

Este edificio religioso tiene una imponente superficie de 23.500 metros cuadrados, cuya nave gótica central tiene 126 metros de largo por 83 de ancho y 37 de alto. Pero además, el edificio cuenta con una torre de 96 metros de altura, a la que se puede acceder y tener una vista panorámica de toda la ciudad.

La catedral de Sevilla está ubicada en el centro histórico de la ciudad, sobre los restos de lo que fue la mezquita mayor de la Ciudad durante los años de dominio árabe en el sur español. En 1248 cuando el rey santo Fernando III reconquisto la ciudad, la mezquita se convirtió en catedral y luego, en el siglo XV comenzó la construcción del edificio gótico que actualmente es patrimonio de la humanidad.

Altar principal. Catedral de Sevilla.

En su interior la catedral demuestra toda la opulencia de un edificio que fue construido en los años de mayores recursos del reino español y es realmente imponente a los ojos, especialmente el altar principal bañado en oro y los altares secundarios.

“La Macarena”:

Pero la impactante catedral no es la única en la que se puede ver la rica materia prima llevada de América hacia Europa. La basílica Santa María de la Esperanza Macarena, más nombrada como “La Macarena”, es venerada por miles de personas y la misma ostenta un altar de 12 metros hecho totalmente de plata.

Altar de “La Macarena”.

También en Sevilla está el edificio del archivo de indias, construido por el Rey Carlos III en 1785 para centralizar toda la documentación referida a las colonias españolas. En este edificio hay 43.000 legajos con 80 millones de páginas y 8000 mapas referentes al imperio español y sus colonias.

Sevilla es hoy la cuarta ciudad más grande de España pero posee el casco antiguo más grande del país ibérico fruto del crecimiento y poder que tuvo durante el apogeo de las colonias españolas. A casi tres siglos de su época dorada, Sevilla es una ciudad que merece ser visitada por su valor histórico. Es ahí donde se palpa la relación que existió entre América y Occidente. Es ahí donde pude confirmar a dónde iba la plata de Potosí. En Sevilla me cerró la historia.

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