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Tango para principiantes

Tango para principiantes
Juli Cecere

Hace ya un tiempo que descubrí el tango. Mi trabajo me llevó a tratar con él, verle la cara, oírlo, sentirlo. Aprendí a conocerlo, y hasta a interesarme, me sumergí en el mundo del tango para principiantes.

Antes lo miraba de lejos, de reojo, con recelo, pero ahora, me amigué con él. Comprendí que tiene un dejo nostálgico, un tinte de sufrimiento, versa del desamor.

Asistí a espectáculos de tango y fui a milongas. Entendí de qué trataba. Milongas (para todos los sub-treinta) es un lugar de encuentros. Allí se reúnen los milongueros, gente que gusta del tango. Gente que no tiene miedo de salir a la pista, equivocarse, aprender y volver a intentarlo. Las milongas son un punto de encuentro, para bailar, es tango para principiantes y aventureros.

En mi primera lección escuché la regla de oro de esta disciplina: ¨hombres claridad, mujeres paciencia¨. Amé. No sólo para bailar tango, sino también para todo lo que sea más allá de la pista.

¿Por qué dijo esto la profesora? Porque el tango se baila de a dos, la mujer baila para atrás, su campo visual esta abnegado, el hombre, en cambio, es el que tiene que decidir. La mujer tiene que confiar, dejarse llevar, tener paciencia. Y aquí la importancia de la decisión del hombre y su claridad. Pasos firmes, para que su pareja entienda adónde quiere ir.

Este baile me pide paciencia, y a los hombres, claridad. ¿Cómo no estar de acuerdo con esta premisa tan básica?

Si te interesa conocer más-nivel principiantes-, te recomiendo que te pegues una vuelta por La Viruta, donde  “entrás caminando y salís bailando”. Hay clases para todos. Allí encontrarás desde gringos hasta locales. Para los más avanzados, les recomiendo ir a La Milonguita, en Sala Siranuh los miércoles.

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