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Verano en la Ciudad, ¿cielo o infierno?

Verano en la Ciudad, ¿cielo o infierno?
Tincho Mérola

Si nunca te pasó, es probable que lo consideres una bendición. Después de todo, ¿quién no querría pasar el verano en la playa? ¿O en el sur? ¿O recorriendo el sudeste asiático? En general, quedar varado en Buenos Aires durante enero es el infierno para aquellos que aman la libertad, las vacaciones y la vida en todos sus aspectos. Los cuarenta grados a la sombra, los cortes de luz constantes y la falta de elementos de dispersión, no suelen ser el combo favorito de nadie. Pero detrás de todos los mitos y verdades de pasar el verano en la Ciudad, se esconde una experiencia única que vale la pena vivir a pleno, al menos una vez en la vida.

Ahora es nuestra la Ciudad

Parece el set de The Walking Dead, pero no, es Buenos Aires en la primera quincena de enero. De golpe hay asientos libres en los colectivos, la Avenida Corrientes se deja caminar y no hay problema para conseguir reserva en ningún restaurante. No fue magia, fue el verano en la Ciudad. Yo sé que el calor del mediodía derrite hasta el asfalto, pero sentirte dueño de Buenos Aires bien vale la pena sudar de más unas semanas. ¿Cuándo más vas a poder ir a tomar unos mates a la plaza y ser el único ahí? ¡Es enero o nunca!

Pero… ¿qué hago?

No solo la gente se mudó a la costa, también el teatro, las bandas y hasta el fútbol. Enero no es exactamente el mes de mayor oferta de entretenimiento, pero si uno se rebusca siempre se puede encontrar algo, y hasta llevarse una grata sorpresa.

No la tenía

Cierto que no hay chance de ver un River-Bocaverano en la ciudad
en pleno verano en la Ciudad, tampoco un
concierto de U2. Sin embargo, eso no significa que no haya nada para hacer, solo hay que rebuscarse un poco más de lo habitual. Si siempre quisiste conocer la Usina del Arte de
La Boca, ver un show de stand-up o hacer alguno de los imperdibles de Buenos Aires, enero es el mes para concretar ese plan, más que nada por la ausencia de enormes masas de gente, infaltables el resto del año en cualquier evento que valga la pena. Además, podés aprovechar las propuestas pensadas exclusivamente para los que se quedaron, como las playas urbanas, la agenda cultural y los festivales al aire libre.

Todo en solitario

Claro, todo suena muy lindo hasta que te acordás que no tenés a nadie que te acompañe en estas nuevas excursiones. Tus amigos están de viaje en los Siete Lagos, tu familia se fue a Miramar por la quincena, tu pareja se fue a un intercambio en Londres. No te desanimes, hacer cosas solo es parte de la experiencia del verano en la Ciudad. Imaginate ir al cine y tener toda la sala para vos. Si no te vas a animar a nuevas experiencias, mejor te ibas a Mar Azul.

Arrancá el año con el pie derecho

¿Te acordás esa interminable lista de promesas para el nuevo año? ¿Esa que tratás de empezar en febrero y recién volvés a revisar en junio? El verano en la Ciudad te deja sin excusas. Desde el primer dìa del año tenés la posibilidad de conseguir todo lo que te propusiste medio borracho en la noche del 31. Ejercicio, curso de cocina o incluso leer una novela; todo lo podés empezar un mes antes de lo que te habías propuesto. Si arrancás enero con el pie derecho, no te para nadie.

OK, hablemos del calor

El único gran enemigo de todo lo que te propongas hacer durante tu verano citadino es el calor. Representa todo lo que te saca ganas de hacer, de experimentar y de disfrutar. Si el termómetro está por explotar, lo último que querés hacer es agarrar la bicicleta para ir a la oficina o sentarte a escribir para tu blog. Toda tu energía se dirige a buscar la manera de evitar que la ropa se te pegue al cuerpo y empieces a sudar hasta subiendo por escalera mecánica. Ante este problema solo nos quedan dos soluciones: o nos sobreponemos al calor o sacamos un pasaje para alcanzar lo antes posible a la familia en Miramar, porque pasar el verano en la Ciudad solamente para sufrirlo, eso sí es el infierno.

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